Recientemente, me topé con una historia loca que se desarrolla en Silicon Valley. Una empresa de robótica, Figure AI, se enfrenta a una demanda de un ex técnico de seguridad. ¡Suena como algo sacado de una película de ciencia ficción! La tecnología, la intriga... lo tiene todo.

La demanda, presentada por Robert Gruendel, pinta un cuadro de una empresa que se apresura a lanzar su robot humanoide, el modelo 02, sin las medidas de seguridad adecuadas. Gruendel afirma que cuando se unió a Figure AI, descubrió que no había protocolos de seguridad formales en vigor. Como ingeniero de seguridad, esa es una gran señal de alerta.

Según la demanda, Gruendel trató de plantear estas preocupaciones, pero el liderazgo de la empresa parecía más interesado en la velocidad que en la seguridad. Se alega que el CEO Brett Adcock incluso dijo que los requisitos de seguridad de Gruendel serían ignorados. Ese tipo de actitud es preocupante, especialmente cuando se trata de robots poderosos.

Las cosas se ponen aún más alarmantes cuando Gruendel realiza pruebas en la fuerza del robot. ¡Descubre que puede generar una fuerza más del doble de lo necesario para fracturar un cráneo humano! ¿En serio? Eso no es algo que se deba tomar a la ligera.

Añadiendo al drama, Gruendel fue despedido poco después de plantear estas preocupaciones de seguridad. Él alega que esto fue una represalia por su denuncia, mientras que Figure AI dice que fue despedido por bajo rendimiento. Por supuesto, niegan todas las acusaciones de la demanda.

Figure AI ha atraído mucha inversión, con el respaldo de grandes nombres como Nvidia, Jeff Bezos y Microsoft. Su valoración se ha disparado, lo que refleja la creciente emoción en torno a los robots humanoides. Sin embargo, me pregunto si la presión por ser el primero en comercializar está haciendo que recorten gastos en seguridad.

Si las acusaciones son verdaderas, esto podría tener graves consecuencias. Los robots humanoides tienen un enorme potencial, pero deben desarrollarse e implementarse de forma segura. Realmente espero que Figure AI se tome estas acusaciones en serio y priorice el bienestar de sus empleados y del público.

Esta situación me recuerda los primeros días de la industria automotriz, cuando las características de seguridad a menudo eran una ocurrencia tardía. Se necesitaron años de accidentes y regulaciones para que los automóviles fueran tan seguros como lo son hoy. No podemos darnos el lujo de cometer los mismos errores con los robots.