Secretos de las Cuevas Subacuáticas

Imagina bucear en los oscuros y inundados túneles bajo los bosques de la Península de Yucatán. Es como retroceder en el tiempo a la Época del Pleistoceno Tardío, un período que se extiende desde hace aproximadamente 126,000 hasta 11,700 años. Estas no son cuevas cualesquiera; son los sistemas de cuevas subacuáticas más extensos del mundo, que serpentean por kilómetros bajo tierra.

Estas cuevas, accesibles a través de sumideros conocidos como "cenotes", guardan secretos del pasado. Durante milenios, fósiles y rastros de actividad humana han permanecido intactos en estas profundidades. Gracias a dedicados buzos y científicos internacionales, estamos comenzando a descubrir estos tesoros ocultos.

Un lugar en particular, Hoyo Negro, ganó atención en 2014. Descubierto en 2007, este enorme pozo en forma de campana dentro del sistema de cuevas Sac Actun ha rendido numerosos fósiles, incluyendo a Naia, uno de los esqueletos humanos más antiguos encontrados en las Américas.

Buceando en lo Desconocido

Bucear en Sac Actun no es un paseo por el parque. Es una empresa peligrosa, especialmente considerando que, inicialmente, los túneles eran en gran parte desconocidos y sin mapas. Imagina navegar en completa oscuridad bajo el agua. Los buzos deben llevar todo tipo de equipos para mantenerse seguros: equipos de respiración, líneas para evitar perderse y luces para iluminar el camino. Y, por supuesto, tienen que llevar cámaras y equipos de video para documentar todo.

Como explicó Roberto Chávez Arce, codirector y buzo del proyecto, incluso llevan "repuestos de los repuestos" para asegurarse de que estén preparados para cualquier falla del equipo en las profundidades. Inicialmente, llegar a Hoyo Negro era un largo viaje, pero el descubrimiento de un cenote más cercano y el uso de scooters motorizados han acelerado significativamente las cosas.

Mapear el sistema de cuevas también fue un proceso gradual. Al principio, los buzos usaban herramientas simples como brújulas y cintas métricas. Sin embargo, eventualmente hicieron la transición a la fotogrametría de estructura en movimiento (SfM), utilizando fotos superpuestas para crear un modelo 3D. Este modelo virtual es especialmente útil, ya que permite a los científicos explorar el mundo subacuático sin realmente bucear.

La Historia de Naia

La historia de Naia es trágica. Sus restos sugieren que tenía solo entre 15 y 17 años cuando murió. Tenía una pelvis rota, probablemente por caer en Hoyo Negro. El análisis de sus huesos reveló que era de constitución delgada, de aproximadamente 1 metro y 50 centímetros de altura. Curiosamente, su dieta no parecía incluir muchos mariscos, aunque Hoyo Negro está relativamente cerca de la costa. Esto sugiere que su gente puede no haber estado adaptada al mar, lo que desafía la idea de que los primeros humanos llegaron por la costa del Pacífico.

Aunque la historia de Naia es fascinante, no es el único aspecto que hace especial este descubrimiento. Los investigadores también encontraron evidencia de minería de ocre. Es un mineral que produce un pigmento rojo que se utilizó para la decoración, las prácticas funerarias y las pinturas rupestres. También encontraron huellas fósiles de animales como osos.

Un Tesoro de Fósiles

Hoyo Negro y las cuevas circundantes han resultado ser un tesoro de fósiles. Entre los descubrimientos se encuentran fósiles de osos de cara corta extintos, Arctotherium wingei, que antes solo se conocían de América del Sur. El sitio también reveló fósiles de Protocyon troglodytes, un cánido parecido a un lobo, que también se pensaba que era exclusivo de América del Sur.

Incluso se han encontrado fósiles de gonfoterios, animales extintos parecidos a elefantes, lo que sugiere que estos gigantes alguna vez vagaron por las cuevas subterráneas en busca de agua dulce. Estos descubrimientos no solo están expandiendo nuestra comprensión de los animales que vivieron en el área, sino que también están arrojando luz sobre el Gran Intercambio Biótico Americano (GABI), una serie de migraciones entre los continentes del norte y del sur.

En conclusión, las cuevas subacuáticas de la Península de Yucatán son un portal al pasado. Desde la historia de Naia hasta los fósiles de animales extintos, estas cuevas nos están proporcionando información valiosa sobre la historia de las Américas. Y con la investigación en curso, no se sabe qué otros secretos pueden revelar.